16.11. <i>OPERA I</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: metal, tela, hilo, esmalte. Dimensiones: tamaño natural.
16.22. <i>TRANSFIGURACION IV</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: tela, cuerda, hilos. Dimensiones: 120,0 x 230,0 x 120,0 cm.
16.9. <i>AMORFO IV</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: refractario. Dimensiones: 30,0 x 14,0 x 35,0 cm.
16.8. <i>AMORFO III</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: refractario. Dimensiones: 27,0 x 18,0 x 30,0 cm.
16.14. <i>OPERA II</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: metal, tela, hilo, esmalte. Dimensiones: tamaño natural.
16.10. <i>AMORFO IV</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: refractario. Dimensiones: 30,0 x 14,0 x 35,0 cm.
16.3. <i>AMORFO II</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: refractario. Dimensiones: 35,0 x 20,0 x 30,0 cm.
16.1. <i>AMORFO I</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: refractario. Dimensiones: 25,0 x 10,0 x 17,0 cm.
16.21. <i>TRANSFIGURACION III</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: tela, cuerda, madera. Dimensiones: 150,0 x 180,0 x 20,0 cm.
16.25. <i>TRANSFIGURACION VI</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: tela, cuerda, masa. Dimensiones: 250,0 x 200,0 x 90,0 cm.
16.18. <i>OPERA III</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: metal, tela, hilo, esmalte. Dimensiones: tamaño natural.
16.16. <i>OPERA III</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: metal, tela, hilo, esmalte. Dimensiones: tamaño natural.
16.6. <i>AMORFO III</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: refractario. Dimensiones: 27,0 x 18,0 x 30,0 cm.
16.19. <i>TRANSFIGURACION I</i>. Autor: Ingerman Birgensson. Técnica: tela, cuerda. Dimensiones: 300,0 x 180,0 x 90,0 cm.

MATERIA
 
 
 
Rescate de la Materia, donde la realidad concreta.
Sea en objetos cotidianos en establecido juego de irónico combate, sea en escenografía transcendida a partir de la Ópera clásica - con libreto incluído -, cuando los soportes de reproducciones se configuran como fondo de escenario, y el útil de la acción cotidiana y necesaria – comer – reclama su protagonismo.
Comer para vivir, matarse para comerse… los objetos cotidianos bandean de la representación total wagneriana de guiñol al debate de igual combate.

Las cerámicas, o “barros” como le gusta llamar al artista, nos susurran y claman [más que hablar cotidiano] a un estado primigenio y premoderno, donde la Materia. A modo volcánico, la formación de una forma-amorfa, en el límite del caos y del orden.

Evocación de órganos corporales, carnes, sexos… también ánforas para un siglo xxi… extremos de la Prehistoria y de la Posthistoria.
Post-paleolítica cerámica en los umbrales no sólo de los tiempos, sino de la misma humanidad… “Barros“ que no manchan, en pigmentación austera y en textura viscerada, expulsados a fuerzas iguales de las entrañas de la tierra y de lo humano.

Telas. La transfiguración de los barros en telas.

Donde la Materia se hace Espíritu – la nueva blasfemia - o materia de aire en aire levitada.
La solidez dialoga con la ingravidez y suspensión en un entrelazamiento de las dos dimensiones eternas: Cuerpo y Anhelo. Su propio carácter de instalación subraya aún más su temporalidad de anhelo, y el instante que dura lo eterno.
 
 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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